Estás dentro de mi cuaderno de notas totalmente improvisadas.
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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo
Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)
Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.
Diseñado por RAB
Online gracias a Bitacoras.com
Puedes escribirme a... roser2006[arroba]gmail.com
algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...
Lunes, 23 de enero de 2006

Esta ilustración que aquí os presento me ha gustado muchísimo! Es de JRG, y le encontraréis en el >>> blog de JRG
, claro! ...y algunas más también son suyas, en cuanto aprenda les pongo a todas las fotografías e imágenes, una a una, de dónde y de quién son, el enlace, copyright etc...
Bueno, de momento anuncio aquí mis intenciones, y os pongo una ilustración más de JRG, por si os ha gustado la anterior.

ah! y aprovecho para citarme a mí... bueno, un comentario que he mandado a La Oficina Imaginaria y que ahora publico aquí para JRG, que no lo ha visto... /y le hace falta!)
yo me quejo mucho, y por eso me fijo en que cuando alguien se queja de su trabajo alude casi automáticamente a las condiciones de la compañía para la que se trabaja, al tipo de contrato y a un sinfín más de factores externos feos e incontrolables. Sin duda, las empresas actuales se asemejan más a una sala de máquinas que al agradable taller de un artesano, y la situación era muy distinta antiguamente: en Francia, por ejemplo, los artesanos que compartían un taller se llamaban a sí mismos compagnons, y uno de los requisitos que se valoraba para ser considerado apto era que se debía dar una vuelta al país –a pie, por supuesto– e ir parando en las ciudades que se cruzaban para trabajar en las mismas bajo las órdenes de patronos del mismo gremio. De esta manera tan dinámica el obrero aprendía a trabajar los diversos materiales e intercambiaba conocimientos y técnicas con los maestros de las más variadas regiones, lo que sin duda representaba la adquisición de una formación amplia y sólida. ¡Lo que daría yo por ser uno de ellos!
Y no. Hoy no tenemos tanta suerte y uno tiende a estar gruñón, a disgusto, estresado o como queramos llamarlo... aterrizamos en el mundo laboral con unos más o menos insípidos conocimientos académicos, algunas prácticas, necesidades económicas sucesivas y sucesoras... y poco más; sin embargo, solemos desconocer muchas de las técnicas, artimañas, artilugios y martingalas que antes debía enseñar el maestro: el placer de dominar lo que hacemos y no que lo que hacemos nos domine a nosotros, las conversaciones para aprender y no para liarnos a cotillear, la posibilidad de que vida y la voluntad de crecimiento personal se encarguen de completar nuestra formación...
Pero no seamos pesimistas, el tema nos preocupa, por lo menos, y ya es algo...
Por: roser amills | Cosos y cosas | Comentarios (0) | Referencias (0)