EN BUSCA DEL FUEGO

de roser amills bibiloni

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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo

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Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)

por cierto...

Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.

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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...

Lunes, 06 de febrero de 2006

JOAQUIM MARIA MACHADO DE ASSÍS, UN ANTIPSIQUIATRA ‘AVANT LA LETTRE’

Ficha de Machado de Asís: Joaquim Mª Machado de Assís nació el 21 de junio de 1839 en el “morro” de Livramento, en una granja sonde sus padres gozaban de cierto privilegio: era una familia de “agregados” --figura peculiar en la vida social brasileña--, hombres libres situados entre los esclavos y los poderosos, entre una cierta capacidad de gestión y la obediencia más irreprochable.
El Brasil, como nación independiente, tenía tan sólo diecisiete años de vida. Río era entonces poco más que una aldea que no ofrecía ni por asomo su imagen actual de ciudad alegre, universal y festiva. Más impresión daba de una metrópoli aportuguesada víctima de un cierto desorden arquitectónico, exceso de olores fétidos y escasa higiene, poblada de esclavos que al atardecer iban a vaciar escombros y basura sobre las playas.

El alienista, Joaquim María Machado de Asís
Tusquets, Cuadernos Marginales, 40, Barcelona 1974

‘El alienista’, un cuento de locos, locos, locos...

Y digo yo que Machado de Assís incluye y sobrepasa la caricatura del perfecto equilibrador de orates y perturbados sociales, a la vez que trata ciertos aspectos filosóficos que alcanzan por sí mismos mucho más allá: quizá nos sorprendamos al descubrir las bases de una antipsiquiatría avant la lettre. ¿Cómo, cuándo? Además de su extensa y valiosa creación novelística, Machado de Assís escribió doscientos cuentos: entre ellos se cuentan algunos de los mejores del idioma portugués.
El alienista es el primer cuento del Machado maduro. Dentro de su obra ocupa un lugar aparte y se ha dicho que hubiera bastado este cuento para dar nombre a cualquier escritor.
El protagonista, el Dr. Simón Bacamarte, es un hombre de ciencia plagado de meticulosos tics. Hijo de la nobleza de la tierra, protegido del rey, decide que debe encaminarse a Itaguaí para investigar los más velados misterios de la locura.
Simón Bacamarte recluye a todo aquél que parece adolecer de enajenación mental. La población y las autoridades se doblegan ante sus deseos: se construye un gran hospicio en el que se recluirá a los ciudadanos que el Doctor considere alienados, utilizándose para este menester ríos de dinero público y privado.

Una ‘comédie d’erreurs’
El alienista es una interpretación condensada de la angustia del hombre frente a su condición de alienado en la tierra donde vive --su prisión--, sólo abierta por la muerte o la locura más despiadada: tener ideas subversivas o ser propenso a la melancolía puede ser suficiente para violar las normas dominantes y merecer el internamiento. Contra la voluntad de la víctima, por supuesto.
El núcleo de la trama es la escisión entre razón y sinrazón; pronto la historia toma el divertido aspecto de una “comédie d´erreurs” en la cual subsiste siempre la sugerencia de que el alienista es el único alienado: “Pero el ilustre médico, con los ojos iluminados de convicción científica, cerró los oídos a la nostalgia de la mujer y suavemente la rechazó. Cerrada la puerta de la Casa Verde se entregó al estudio y a su propia curación. Dicen los cronistas que murió a los diecisiete meses, en el mismo estado en que entró, sin haber podido alcanzar nada.”

¿Inventó Assís la antipsiquiatría?
En El alienista encontramos una denuncia de la situación social que enreja nuestros días: tal como afirma la antipsiquiatría, tanto en el plano moral como en el plano político el psicoanálisis y la psiquiatría son profundamente solidarios con el orden burgués establecido. “Nuestra alienación es algo fundamental. Hoy en día, para pensar, sentir, actuar, hay que partir de la realidad de la propia alienación.”
Prácticamente todos los elementos que construyen la antipsiquiatría estaban ya presentes, y por tanto “dichos”, en El alienista (1862), aunque en la actualidad se considera que éste es un movimiento nacido en la Gran Bretaña de finales de la década de los cincuenta --de nuestro siglo--, en torno a los doctores Laing, Esterson y Cooper, y continuado con convicción por el italiano Cesare Basaglia.
Su idea matriz es que la enfermedad “mental”, lejos de ser un hecho “natural”, es una interpretación del psiquiatra. Por tanto, se considera la psiquiatría como una disciplina represiva, un “policía del comportamiento”… y ése es precisamente el papel que lleva a cabo el Dr. Bacamarte en el Itaguaí de El alienista.
¿Por qué no es posible mantenerse en la diferencia de la sinrazón? ¿Cuál es ese poder que petrifica a quienes lo han contemplado de frente una vez, y que condena a la locura a todos aquellos que han intentado la prueba de la sinrazón? Los antipsiquiatras, además de constatar que la psiquiatría y el orden burgués nacieron en las postrimerías del siglo XVIII --cuando se reunieron las condiciones sociales necesarias para que emergiera la noción de individuo--, afirman que la burguesía ha creado las enfermedades mentales.

…y no, tampoco Assís fue el primero
La tesis de la antipsiquiatría se basa en que uno está loco porque se le dice que lo está y se le trata como tal. Ya a mediados del siglo XVIII el alienado sobrino de Rameau creado por Diderot proclamaba: “Quien fuera sabio no tendría ningún loco; por tanto, quien tiene un loco no es sabio; si no es sabio, está loco; y quizás será el rey, quizá de ser rey sería el loco de su loco”.
La Boétie, en su Discurso sobre la servitud voluntaria, Michel Foucault, en su extenso y completo ensayo La historia de la locura… Muchos e ilustres han sido los seguidores, directos o indirectos, de la antipsiquiatría. La lista de predecesores se podría hacer interminable, aunque el mero hecho de rebuscar en sus orígenes ya es en sí un auténtico logro: a medio camino entre el rigor y la represión, entre la ideología y la ciencia, la locura ha perdido sus contornos a partir de su propia institución.
El debate sobre la alienación está a la orden del día y el cuento de Machado de Assís, entre otros muchos escritos de similar relevancia, debe ser considerado un clásico indispensable para la comprensión de una supuesta y, a la luz de lo aquí expuesto, poco fiable razón contemporánea.

Por: roser amills | Mis obritas | Comentarios (0) | Referencias (0)

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