EN BUSCA DEL FUEGO

de roser amills bibiloni

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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo

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Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)

por cierto...

Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.

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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...

Miércoles, 22 de marzo de 2006

Colorín colorado

En el colegio aprendemos muy pronto que la luz blanca está compuesta (o descompuesta) en los diferentes colores del espectro visible, lo que es puesto en evidencia mediante el clásico experimento del prisma y bla, bla, bla.

Y es importante, como cuando nos enseñan que el arco iris natural es el resultado de la descomposición de la luz blanca del sol por las gotas de agua en la atmósfera, que el negro es la ausencia de color (de luz) y la naturaleza tiene sus laboratorios para fabricar los colores visibles o invisibles – inverosímiles, que son los más interesantes: aquellos para los cuales nos falta capacidad sensorial, ya que así como los tímpanos no escuchan todos los sonidos, ni las pituitarias perciben las infinitas gamas de olores existentes a nuestro alrededor, las pupilas no retratan todos los colores porque el ojo humano es insensible a las vibraciones de colores inferiores o superiores a ciertos umbrales.

Pero luego, cuando uno crece, aprende también que el ojo humano en las mejores condiciones sensibles a la visión y contando con buena luz —según el libro “Records mundiales", de los autores Norris y Rose Mc Whirter— puede comparar hasta diez millones de matices de color distintos, pero el resto de los mortales probablemente no llegaremos a ver más de 400...

¿Cuántos colores hay?
De momento el microscopio ha demostrado colores que sin él son invisibles y por infinitesimales no conciernen a nuestros ojos y se estima que pueden existir 20 millones de colores diferentes. Y gracias al espectrofotómetro, que por medio de un ojo electrónico permite clasificar los colores, un especialista de Eastman Kodak, a partir de los colores básicos, ha podido computar unas 30.000 combinaciones posibles. Seguiremos investigando…

Una sensación física y subjetiva

Los Caballucos del Diablo
Surgen en la mágica noche de San Juan en un estallido de fuego y humo e inundando el silencio de la noche con un bramido infernal que libera la furia de estar contenidos durante un año.
Los Caballucos del Diablo portan alas de libélula con las que surcan la noche en busca de los tréboles de cuatro hojas que comen para evitar que los mortales los encuentren y les den fortuna y salud y las leyendas relatan que los Caballucos eran siete que se corresponden con los colores: rojo, blanco, negro, azul, verde, amarillo y anaranjado.

Bajo el arco de las cejas, como tras la boca del escenario, párpados, esclerótica, pupila, iris integran una maravillosa compañía de teatro, que representa maravillosamente el drama y la comedia de dentro. Es inconcebible que no se haya hecho aún —que yo sepa— el vocabulario de la mirada, que no se hayan clasificado los modos de ella. La mirada recta y la de través, la mirada prensil que llega al objeto y queda con él agarrada, y la mirada blanda que resbala sobre su forma sin prenderla, en un deslizamiento de caricia. La mirada que mira más allá de lo que mira, y la otra, corta, que parece no llegar a su superficie. La mirada indiferente, la intensa, la vaga. La mirada voluptuosa y la reflexiva, la clara y la turbia, etc., etc. Se comprende que sea la mirada, de las porciones visibles del cuerpo, la más rica en poder expresivo. En el aparato ocular intervienen el mayor número de músculos pequeños sumamente sensibles, que obedecen a las menores presiones del ser íntimo.
La vista es el sentido más ávido (se ha demostrado que más del 80 por ciento de la percepción humana es visual). La pupila del ojo se dilata o se contrae involuntariamente por lo que gusta o disgusta.

José Ortega y Gasset

El color es sensación, pero sobre todo luz, es decir, energía radiante que viaja por el espacio en forma de ondas electromagnéticas variables en dimensión, intensidad y frecuencia. Y es una sensación subjetiva y nadie puede asegurar a ciencia cierta que percibe los colores igual que otro.

De todas formas hemos acordado, a lo largo de la historia, que casi todos los vemos más o menos igual y partiendo de esta premisa se estudia la teoría del color.

¿De qué color es un árbol?
Si pintásemos árboles, ¿qué color daríamos a los troncos? Nueve de cada diez personas elegirían el ocre y el negro. De hecho, los troncos de los árboles son purpúreos, grises, verdes, amarillentos; puede decirse que de cualquier color, menos ocre y negro.

La luz es color
Y el hecho de que todos los colores puedan ser reconstruidos a partir de tres colores básicos tiene un sustento biológico. La retina del ojo humano tiene tres tipos de células sensibles a la luz denominadas conos, con distintas sensibilidades a las radiaciones del espectro visible.

Newton (1642-1727) primero y Young (1773-1829) después establecieron un principio que hoy nadie discute: la luz es color. Para llegar a este convencimiento, Isaac Newton se encerró en una habitación a oscuras, dejando pasar un hilillo de luz por la ventana y poniendo un cristal – un prisma de base triangular – frente a ese rayo de luz; el resultado fue que dicho cristal descompuso la luz exterior blanca en los seis colores del espectro, los cuales se hicieron visibles al incidir sobre una pared cercana.

Unos años más tarde, el físico inglés Thomas Young realizó el experimento a la inversa. En primer lugar determinó por investigación que los seis colores del espectro pueden quedar reducidos a tres colores básicos: el verde, el rojo y el azul intenso. Tomó entonces tres linternas y proyectó tres haces de luz a través de filtros de los colores mencionados, haciéndolos coincidir en un mismo espacio; los haces verde, rojo y azul se convirtieron en luz blanca. En otras palabras, Young recompuso la luz.

Así, la luz blanca, esa luz que nos rodea, está formada por luz de seis colores; y cuando incide en algún cuerpo éste absorbe alguno de dichos colores y refleja otros.

7.500 nombres nuevos para los colores
Hoy, los fabricantes de telas y de otros productos cuya atracción es el color, han denominado los colores con adjetivos tan extraños, que la Oficina Nacional de Normas de los Estados Unidos se ha visto obligada a preparar un diccionario con 7500 nombres de colores inventados en años recientes.

Los colores del cuerpo y del alma
El cuerpo de una persona blanquea por efectos de una hemorragia o de una anemia, como también amarillea en la ictericia. Bajo la influencia de una emoción, se sonroja, palidece y aun adquiere lividez, sin que intervenga su voluntad porque los vasos sanguíneos se hallan bajó el control del sistema nervioso autónomo. Estando, según Albert Einstein, en estrecha relación la energía y la materia, no debería sorprender que las longitudes de ondas emitidas por los colores puedan tener efectos tanto psíquicos como físicos.

Experimentos curiosos
Las investigaciones sobre la física, la bioquímica y la psicología de los colores han revelado fenómenos muy interesantes.

Por lo pronto la opinión de que los colores son un lujo de la naturaleza, para agradar la vista, no puede sostenerse. En primer lugar, porque el órgano de la visión no es el único sistema que percibe variaciones luminosas cromáticas. Para demostrarlo, en la Universidad de Viena, se verificaron diversos experimentos exponiendo a muchas personas con los ojos vendados o ciegas, a la acción de luces de diversa longitud de onda. Todos reaccionaron de la misma forma. La luz blanca no provocó ninguna respuesta. En cambio, los otros sí. Sin que ninguna pudiera verlos, la amarilla les hizo mover inconscientemente los brazos; la roja los atrajo, y la azul los repelió. De esto se deduce que las sensaciones cromáticas no solo entran en el organismo humano por la doble ventana de los ojos.

Y, al parecer, también existe una relación entre los colores y los ruidos. Bioquímicos rusos han realizado experiencias sobre el comportamiento de ruidos y colores en el organismo y una de sus conclusiones es que determinados colores reducen el impacto del ruido ambiental. Según ellos, los colores fríos, como el azul y el añil, presentan una capacidad de absorción de ruidos fuertes e intensos, por lo que tales colores debieran ser preferidos en talleres excesivamente ruidosos.

Pero hay más: La "Panamerican Airways" descubrió que se daba una mayor proporción de mareos en los pasajeros de aviones cuya decoración era de color amarillo o naranja. El problema fue resuelto adoptando el azul o el verde pálido tanto para asientos y almohadones como para la pintura interior de los aparatos. El ejemplo ha sido seguido por los diseñadores de autobuses y vagones de ferrocarril.

Los colores preferidos y los colores insoportables ¿por qué?
No se sabe, simplemente se ha comprobado que la relación del hombre por cada color es completamente personal. Podemos amar o detestar un color por motivos psíquicos y se asegura que el arco iris que vemos proyectado en un aire con refracciones de sal y gotas de agua no se forma donde lo vemos, sino en nuestras retinas.

Música y letras de colores
Las notas musicales tenían color para Jean Sibelius. Y las letras del alfabeto suelen tener color para los poetas, como por ejemplo Arthur Rimbaud: A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul.

Bioluminiscencia en el fondo del océano
“La bioluminiscencia es en su mayor parte azul”, dice la científica Edith Widder que lleva varias décadas dedicada a estudiar el fenómeno. “Por eso muchos de los seres que se ven en estas profundidades son rojos: es el color que se vuelve invisible ante la luz azul. Ésta es la zona del océano donde las criaturas tienen los ojos más grandes, para captar la máxima cantidad no de luz solar sino la luz emitida por los demás animales. Más abajo, en las zonas hadales, no hay casi bioluminiscencia. Allí, las criaturas que habitan ni siquiera tienen ojos”.

Las mezclas infinitas
Los pintores saben de antiguo que determinados colores pueden componerse a partir de otros.

El color de un objeto, observado bajo luz blanca, se debe a que el objeto absorbe todas las longitudes de onda, excepto las correspondientes a "su" color, que son reflejadas e inciden en nuestra retina; este es justamente el principio de los pigmentos. Al añadir un pigmento a una sustancia (o "pintar" externamente un objeto), le agregamos la capacidad de absorber todas las longitudes de onda excepto una específica. En la práctica, y para comprender mejor este fenómeno, diremos que, por ejemplo, un tomate rojo absorbe el verde y el azul y refleja el rojo; y un plátano amarillo absorbe el color azul y refleja los colores rojo y verde, los cuales, sumados, permiten ver el color amarillo.

Los pigmentos
Los pigmentos son esencialmente polvos coloreados, que son usados para producir un completo orden de colores. Podemos decir que los pigmentos son la materia prima como el petróleo o el carbón.

Usando estos polvos, los fabricantes de todas las épocas han producido y producen todos los tipos de pinturas y materiales de colorear: acrílicos, pasteles, tizas, óleos, lápices de color, etc.

La historia de los pigmentos se ha desarrollado a lo largo de diversos estadios, y está íntimamente conectada con el desarrollo de las artes y de las ciencias: el mundo de los polvos de colores, de su molienda, y su preparación requería, por un lado, una adquisición de habilidades y conocimientos necesarios para el oficio, mientras por el otro se constituía como el costado menos valorado y más mecánico de la actividad.

La ruta de los colores
En forma de polvos, en pasta o en piedra, o en algunos casos como cuentas, estos colores llegaban al espacio del taller como llegan hoy a los estantes de las tiendas de bellas artes o a los cartuchos de las impresoras.

Pero cada color es un recuerdo de su tiempo, y reconocer y recordar sus singulares propiedades visuales realmente logran restituir parte de la experiencia originaria: cada artista guardaba secretos y antiguos modos de manipulación. Al albayalde había que molerlo y ablandarlo en agua antes de mezclarlo con algún aceite. Los bermellones, minios y almagres – cargados de significaciones tanto europeas como indígenas – eran buenos para bosquejar, mientras que el carmín lo era para labrar o bañar, inmerso en una buena laca. Las resinas podían teñirse con cardenillo, pigmento que requería cuidados especiales.

¿Y cómo se adquirían estos pigmentos? Las fuentes históricas nos remiten a la ruta de los colores, que trazó un mapa muy extenso y complejo en el que los pigmentos conectaban centros de producción y distribución como Venecia, Sajonia, Cadiz o Sevilla con ciudades como Lima, Cusco o Potosí, no solo en el sentido de mercaderías que arribaban sino también que salían del territorio americano, e incluso, en algunos casos, con recorridos internos. Puertos como Portobello o Maracaibo funcionaban como intermediarios y ciudades como Cusco, Puno, Chicuito, Lipes, La Plata, Potosí, Tarija, Ylo, o Arica eran buenos centros donde comerciar.


Metal, piedra, agua, resina, plantas…
Los polvos pigmentados son extraídos de diferentes minerales como el magnesio, titanio, hierro, zinc, y de tierras con contenido mineral.

La mayoría de los colores permanentes se constituyen de componentes metálicos. Mientras algunos de los componentes más simples como el esmalte han sido manufacturados desde épocas muy tempranas, otros más complejos como el lapislázuli han sido extraídos de la tierra.

Lo único que uno necesita agregar al polvo en orden de fabricar un tipo de pintura es un aglutinante. Este varía según los productos: aceite neutro (esencia de Trementina) es el aglutinante para los óleos, mientras que la goma arábiga lo es para los pasteles en barras tipo tiza; empero el polvo base sigue siendo el mismo. Entre los materiales más frecuentes en las listas de mercaderías se destacaban los bálsamos, resinas, aceites y cera para las distintas técnicas utilizadas.

Por: roser amills | Mis obritas | Comentarios (0) | Referencias (0)

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