Estás dentro de mi cuaderno de notas totalmente improvisadas.
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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo
Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)
Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.
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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...
Sábado, 01 de abril de 2006
Para los romanos, los etruscos eran unos libertinos.
Ellos no les iban en zaga en cuanto a desmanes, claro, pero se escandalizaban por la afición etrusca a la danza (bailar, para los romanos, era cosa de esclavos o de seres despreciables) y así el término histrión, que los latinos usaban para los actores, deriva de hister, el bailarín etrusco. Y es que se dice que entre los etruscos bailaba el rey, bailaban los cortesanos, bailaba el pueblo llano, los artesanos, los militares y los campesinos…

Claudio el etruscólogo
A pesar de este handicap, algunos extravagantes romanos y griegos se sintieron fascinados con los etruscos, esos misteriosos colonos que llegaron poco a poco a Italia como emigrantes del Asia Menor (Lidia, actual Turquía) por vía marítima siguiendo rutas desconocidas, un pueblo que fue valiente, atrevido, ingenioso y vehemente, pero que también fue «cruel y desenfrenado», como lo describen los autores griegos y romanos; un pueblo aficionado a los placeres materiales de la vida y que ejerció su soberanía durante siglos. Sabemos, por ejemplo, que el emperador Claudio, "etruscólogo" oficial, escribió una gramática y un vocabulario de la lengua etrusca, además de una completa historia de este pueblo del que tan poco sabemos pues a partir de los datos de que disponemos se supone que debió tener una literatura predominantemente oral.
Pero… ¿todo se perdió?
Eso parece. No dejaron literatura, a excepción de algunos miles de inscripciones cortas, y lo que conocemos de la historia etrusca, más allá de las aportaciones puntuales como la de Claudio, se nos ha filtrado a través de las fuentes romanas “de aquella manera”. La relación entre etruscos y romanos también se comprueba por los objetos y costumbres de los primeros que fueron adoptados por los segundos. Entre ellos podemos nombrar: la toga de púrpura, las sella curule, las fasces con el hacha, los lictores y los anfiteatros. Todos ellos proceden de los etruscos. Los romanos, sin embargo, Los griegos no entendieron nunca a estos extraños vecinos. Los romanos, por los motivos ya explicados, preferían no sentirse como herederos de los etruscos e incluso los odiaron e hicieron todo lo posible por borrar sus huellas de Italia. Así, según escribió Properz, «la ceniza de sus hogares fue esparcida por los cuatro vientos». Gran parte de la tradición y de la riqueza artística creada por los etruscos pasó íntegramente a la cultura de Occidente; sin embargo, muy poco conocemos todavía de ellos. ¿Qué más sabemos?
"Acampó entonces el ejército
etrusco en esta llanura, asustado por los avisos del cielo.
El propio Tarconte me envió embajadores y la corona
del mando con el cetro y me encomienda las insignias;
que acuda al campamento y me haga cargo de los reinos tirrenos".
Virgilio: Eneida, VII:503-507


Enlaces lingüísticos interesantes
http://web.genie.it/utenti/e/etruscan/links.htm
- CIE (Corpus Inscriptionum Etruscarum)
http://www.geocities.com/erwan-ar-skoul/text.html
- Inscripciones etruscas (selección)
http://members.nbci.com/Pdictus/origins.html
- Sobre el origen de los etruscos/font>
http://www.geocities.com/erwan-ar-skoul/dictionnaire_etrusque.htm
- Léxico de la lengua etrusca
http://www.geocities.com/erwan-ar-skoul/ressources.html
- Links sobre la lengua etrusca
http://indoeuro.bizland.com/aarchive.html
- Discusión posible relación entre el dravídico y el etrusco

y los estudiosos dicen…
Recientemente, ha intervenido en la cuestión incluso la biología hereditaria, investigándose el reparto de los grupos sanguíneos en la actual Toscana y la antigua Etruria, y comparándolos con los datos obtenidos de otros pueblos mediterráneos y el historiador Mommsen llegó a decir que no se sabe de dónde vinieron los etruscos y que no valía la pena tomarse el trabajo de averiguarlo ya que sólo su historia es interesante.
Otro historiador contemporáneo, Pallottino, menguó un poco este juicio y dijo que se tenía que estudiar a los etruscos allí donde se pudiera encontrar su cultura. Las verdaderas cuestiones no se ocupaban de su origen, ni del misterio de su lengua, sino de la cultura etrusca.
Ya durante el Renacimiento comenzó a despertar el interés por el arte etrusco. No obstante, sólo a finales del siglo XVIII comenzó el verdadero estudio profesionalizado de las cámaras funerarias, las instalaciones defensivas, los frescos y esculturas, la cerámica y la orfebrería etruscas.
tumbas y poco más
En dos de las colinas de Roma, concretamente el Palatino y el Quirinale, se conocen desde hace siglos unas antiguas tumbas que no corresponden con las costumbres romanas, y que hoy, con los modernos métodos de datación, pueden con certeza ser fechadas entre los siglos VIII y VI antes de Cristo y, por lo mismo, identificarse con sitios etruscos. Al revés que en los cementerios romanos, los sitios de cremación se mezclan, en estas tumbas, con los sitios de enterramiento (algo más recientes). La evidencia de que estos sepulcros (llamados por los romanos Sepulcretum) son de lo más antiguo que puede encontrarse en la ciudad es muy concreta: de hecho, en el Palatino, una tumba circular de incineración está superpuesta con una oblonga de enterramiento, lo cual es típico de los cementerios etruscos pero desconocido en los romanos.
Y un poco más tarde, a principios del siglo XIX: a poco de llegar Napoleón al trono de Francia, su hermano menor Lucien Bonaparte, Príncipe de Francia, de Canino y de Musignano, descubrió en sus terrenos de la Toscana una gran tumba etrusca. El noble francés comprobó el interés que los coleccionistas manifestaban por los objetos de arte prerromano, vio el filón y comenzó a excavar por todos sus ingentes terrenos, rescatando varios cientos de piezas que fueron vendidas de inmediato al mejor postor. Bonaparte se hizo millonario gracias a los orfebres etruscos. Y también la Iglesia cristiana, con frecuencia , ha sido contagiada con este falso sistema religioso. Esto sucedió de la siguiente manera: Cuando el ejército Medo-Persa ocupó Babilonia, el sumo sacerdote de los viejos misterios huyó con un grupo de iniciados a Pérgamo, que se convirtió en el cuartel general de la falsa religión "donde está el trono de Satanás" (Ap. 2:13). El rey de esta ciudad recibió el título de "Pontifex Maximus". Desde allí, más tarde, cruzaron el mar y emigraron a Italia, y se establecieron en la región Etrusca. Allí se propagó el culto babilónico bajo el nombre de "Misterios Etruscos", y Roma se convirtió en cuartel general de la religión babilónica, Cuando Julio César, que había sido iniciado en esa religión, fue nombrado Jefe de Estado, tomó el título de "Pontifex Maximus".
Este nombre, desde entonces, fue llevado por todos los emperadores romanos hasta Constantino el Grande, que al mismo tiempo era cabeza de la cristiandad y sumo sacerdote de los paganos. Más tarde, el título recayó sobre el obispo de Roma, y hasta la actualidad es llevado por el papa. Éste lleva, de la misma manera que el sumo sacerdote de la antigüedad, una mitra en forma de boca de pez abierta, en honor al dios-pez Dagón.
y ahí está Mecenas
Porque, por supuesto, hemos ido comprobando mediante pequeños pero importantes hallazgos, que ningún pueblo desaparece de repente, y gracias a eso se saben deliciosas historias, que no la historia, como que mucho después del declive de los etruscos, cuando Augusto organizó el Imperio, tuvo como consejero favorito a un etrusco que se reconocía como tal, llamado Mecenas, cuyo amor por la vida y las cosas bellas -tan característico de su antiguo pueblo- lo hizo pasar a la Historia como sinónimo de protector de las artes.
Por: roser amills | Mis obritas | Comentarios (4) | Referencias (0)
marcóticos | 04-04-2006 09:11:00
roser | 04-04-2006 18:14:27
Otro deslumbrante artículo.
Cada vez que leo uno de estos que escribes me dan ganas de escribir algo parecido. Todavía tengo pendiente uno sobre Pan a raíz de lo que escribiste hace un tiempo sobre los faunos.
Ayer hablaba con mi amigo Meriwan de las diferentes maneras de vivir el placer, que llamábamos, en una clasificación apresurada, griega, romana y asiática (en el sentido de Babilónica y semejantes). Sin duda es una simplificación brutal, porque ¡son tan diferentes los sumerios de los asirios! En cierto modo, los asirios son semejantes a los romanos y los sumerios a los griegos. Sólo para referirme a lo del baile y la fiesta: en el exceso romano lo que se ve es la búsqueda enloquecida, intelectualista y ansiosa del placer de alguien que no disfruta de nada y que, precisamente por eso, necesita subir más y más la dosis: es como quien se acostumbra a comer tanto picante,salado o dulce que ya no percibe ningún otro sabor, porque se ha quemado el paladar. Frente a eso, disfrutar con sencillez y entusiasmo de muchos placeres a diario, y del baile sobre tdoo, y de vez en cuando también del exceso.
Esa sería la manera griega y sumeria, en esta supersimplificación que hago aquí, pues los griegos también tienen su manera asiática, como las orgías dionisiacas. Además, en cada cultura hay diferentes momentos y podemos encontrar un contraste muy parecido entre la dinastías chinas Han y Ming, por ejemplo. Incluso en diferentes reinados de la dinastía Tang.
Pido perdón por el esquematismo y por las generalizaciones, pero me parece interesante marcar ese contraste fuerte, para luego matizarlo y quizá hasta refutarlo. Son sólo comentarios apresurados, sobre todo para felicitarte.
A los etruscos, ¿dónde los ponemos? En la manera asiática, parece, que ni siquiera he explicado aquí.
Intentaré hacerlo un día de estos.
Daniel Tubau | 07-04-2006 12:28:17
¡Qué interesante!
A mi siempre me ha gustado decir que: "Si no se puede bailar, tu revolución no me interesa".
Así que ¡Vivan los etruscos y abajo los romanos!
Leafar | 16-04-2006 20:35:15