EN BUSCA DEL FUEGO

de roser amills bibiloni

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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo

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Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)

por cierto...

Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.

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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...

Martes, 27 de junio de 2006

La recepción social de la poesía: presente y perspectivas, por Ana Maria Moix

Al hablar de la recepción social de la poesía es inevitable plantearse quién es el receptor de la poesía y cómo, a través de qué canales la recibe. Esta es la cuestión que mi admirada Ana Maria Moix, en calidad de poeta y editora, planteaba en este artículo que preparó para la revista Aula de Poesía y que muestro a continuación.

Creo que, de entrada, es posible distinguir entre al menos dos tipos de receptor, dos formas de consumir la poesía.
Un primer tipo son los que desearíamos suponer lectores, que representan a dos sectores sociales muy diferentes: un tipo de lector, o de receptor de poesía, sería el grupo de quienes conforman los ámbitos sociales y profesionales más o menos implicados en el mundo de la cultura, del libro y la difusión –es decir, los mismos poetas, los editores, los libreros, los críticos y los profesionales de los medios de comunicación–.

El otro tipo de lectores, o de receptores de poesía, sería el lector anónimo que vive y trabaja en ámbitos no relacionados con el mundo de la producción literaria, ni de la industria libresca ni de los medios de comunicación cultural.

Es el lector común, el lector que representa al público.

El público
Entiendo por público esta multitud anónima, que no conocemos, pero cuyas preferencias, gustos, necesidades y ardientes deseos los medios de comunicación se dedican a comunicarnos cada dos por tres. El lector, el público en general, es el equivalente a aquella entelequia que durante los años 60 y 70 las minorías progresistas llamaban El Pueblo, y actualmente los políticos candidatos a elecciones llaman la Ciudadanía.

El público, el pueblo, la ciudadanía, la masa social, etc. –o como se quiera– es un misterio formado por millones de personas de quienes sólo sabemos lo que las minorías dedicadas a la producción cultural aseguran que quieren, que necesitan, etc.

Evidentemente, a veces la coincidencia entre el gusto del público y lo que el mundo mediático asegura que es el gusto del público coincide, y otras veces no coincide.

Pero tanto da. De hecho, no importa a nadie. Mejor dicho, importa o deja de importar es un aspecto, en el aspecto esencial de la cuestión: la cantidad de dinero que produce esta coincidencia.

La coincidencia sólo importa traducida en cifras. El objeto de la coincidencia, el producto, es lo de menos.

¿Es la poesía un quehacer artístico?
Poco a poco, en las sociedades modernas, el lector común ha sido imbuido de la falsa creencia de que la poesía es un quehacer artístico al que sólo tiene acceso un escogido círculo de mentes excelsamente cultivadas. Esto, unido a la crisis de la edición de libros de poesía –desde siempre más desfavorecido desde el punto de vista económico, pero prácticamente asfixiada en los últimos años– ha conseguido apartar al lector común de una de las actividades más satisfactorias que siglos de cultura y civilización ponen a su alcance: la de compartir, a través de la lectura, la experiencia del mundo y del sentir de la existencia expresada a través de la palabra poética.

Arrinconada en el mercado
A medida que la edición de obras literarias ha ido dejando de ser cada vez menos literaria para ser más libresca, la poesía ha sido arrinconada en el mercado. Evidentemente, los libros de poesía siempre han sido menos rentables que los libros pertenecientes a otros géneros, pero no por ello dejaron de editarse, ni dejaron de divulgarse mínimamente.
En cambio, hoy en día, la fabricación editorial de productos comerciales y la impresionante maquinaria propagandística de obras no literarias, no pseudoliterarias, está dejando sin espacio no ya la edición de poesía, sino a la existencia misma de los libros de poesía.

Por supuesto, no pretendo culpar a las grandes editoriales del actual arrinconamiento de la poesía. El fenómeno abarca distintos sectores responsables de la situación:

    -Librerías pequeñas que no reponen ejemplares.
    -Falta de revistas –o de distribución de revistas–.
    - Suplementos literarios que no dedican espacios fijos a la crítica de libros de poesía.
    -Páginas culturales de los periódicos que desdeñan los géneros minoritarios.
    -Las modas bobas: decir que la poesía no interesa al lector, etc. ¿Quién decide semejantes sandeces
?

En cambio, la realidad es muy otra:
A través de la web de la colección Poesía de bolsillo, en Internet, los lectores escriben diciendo qué autores les gustaría ver editados en la colección. La sorpresa ha sido tremenda: Rilke, Hölderlin, Vallejo, Huidobro, Neruda, Sabines, Cernuda, Salinas, clásicos como Quevedo y Villamediana, Bécquer, y otros como Leopoldo Panero y Jaime Gil de Biedma.

En definitiva: existe un divorcio absoluto entre lo que creen los críticos y «voceros» del gusto del lector y la realidad (lo que pide el lector).


y un poema inédito de Ana maría Moix

Canto del extranjero

Mi cuerpo viene de la tierra
mi alma de la estepa
y es blanca
pero gélida

¿Mis sentimientos? Moldes en la nieve

Son extraños los ojos,
¿y la luna en la pupila?

Dejadme, a través de unos párpados amarillentos
no puede brillar el sol.

Aquel sueño aún humea en la escarcha.

Quiero establecerme en el sur
y ver pasar las tinieblas.

Por: roser amills | Citas | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

..."De hecho, no importa a nadie. Mejor dicho, importa o deja de importar es un aspecto, en el aspecto esencial de la cuestión: la cantidad de dinero que produce esta coincidencia."...

Malo es que el populacho se acostumbre a lo bueno, ¿Como podría tragar sino después toda esa "basura" que inunda las estanterias de las librerías?

Currican | 01-07-2006 17:02:08

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