EN BUSCA DEL FUEGO

de roser amills bibiloni

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Estás dentro de mi cuaderno de notas totalmente improvisadas. Si quieres escribirme, puedes hacerlo al siguiente mail: roser2006[arroba]gmail.com

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Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo

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Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)

por cierto...

Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.

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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...

Sábado, 22 de julio de 2006

ANNE GRAY HARVEY (ANNE SEXTON) Newton, Massachusetts (1928-1974)



No es que sea una vaca para ser comida.
No es que sea una especie de calle.
Pero tus manos me encontraron como un arquitecto.


Anne Gray Harvey (Anne Sexton, 1928-1974), nació en Massachusetts en 1928 y gustaba de llamarse a sí misma Señora Perro. Se casó con Alfred Muller Sexton a los 19 años. Un año después de nacida su primera hija le diagnosticaron depresión post-parto, sufriendo su primer crisis mental e ingresando a un hospital neuropsiquiátrico.



Regresaría allí varias veces, sobre todo tras sus intentos de suicidio, que se agudizaron después del nacimiento de sus segunda hija.

Tras varias crisis nerviosas de Anne, sus hijas fueron enviadas a vivir con los abuelos paternos. Ese mismo año, en su cumpleaños, intentó suicidarse, y fue su médico quien la apoyó para que desarrollara el interés en la poesía que había mostrado en la escuela secundaria.



En el otoño de 1957 se inscribió en un taller de poesía en donde conocería a Sylvia Plath (Boston, 1932 / Inglaterra, 1963). Unidas en una relación entre la identificación mutua y la rivalidad poética, fueron influencias la una para la otra, llegando a competir en las clases por quién escribía el mejor poema. El 11 de febrero de 1963 se suicida con el gas del horno de casa Sylvia Plath, a la que dedica Anne, en su epitafio, un fragmento de una carta de Kafka: "Un libro debería ser como un hacha ante el mar congelado que tenemos dentro".

En 1966 Anne tuvo un romance con su psiquiatra, el Dr.Zweizung, quien dejo desolada a Sexton cuando puso a fin a su relación luego de que su mujer descubrió las cartas de amor de Sexton y su marido...

Se acabó, digo, y me alejo de la iglesia,
rehusando la rígida procesión hacia la sepultura,
dejando a los muertos viajar solos en el coche fúnebre.
Es junio. Estoy cansada de ser valiente.

En 1974, con 46 años y a pesar de su éxito como escritora –había ganado el Premio Pulitzer de poesía por su libro Live or Die-, tras almorzar con su mejor amiga, Sexton fue al garage, encendió el motor de su coche y se suicidó después de escribir el poema titulado "El deseo de morir", que finaliza con el cuerpo tendido en la sala de despiece de un tanatorio:

"... No preví que punzarían mi
cuerpo. / Ni tan siquiera la córnea y la orina estaban ya. / Los suicidas traicionan el cuerpo de antemano.".

Hoy su cuerpo se halla en el cementerio-crematorio de Forest Hills, a las afueras de Boston.



Wanting to die

Since you ask, most days I cannot remember

I walk in my clothing, unmarked by that voyage.

Then the almost unnameable lust returns.

Even then I have nothing against life.

I know well the grass blades you mention,

the furniture you have placed under the sun.

But suicides have a special language.

Like carpenters they want to know which tools.

They never ask why build.

Twice I have so simply declared myself,

have possessed the enemy eaten the enemy,

have taken on his craft, his magic.

In this way, heavy and thoughtful,

warmer than oil or water,

I have rested, drooling at the mouth-hole.

I did not think of my body at needle point.

Even the cornea and the leftover urine were gone.

Suicides have already betrayed the body.

Still-born, they don't always die,

but dazzled, they can't forget a drug so sweet

that even children would look on an smile.

To thrust all that life under your tongue!

that, all by itself, becomes a passion.

Death's a sad bone; bruised, you´d say,

and yet she waits for me, year after year,

to so delicately undo an old wound,

to empty my breath from its bad prison.

Balanced there, suicides sometimes meet,

raging at the fruit, a pumped-up moon,

leaving the bread they mistook for a kiss,

leaving the page of the book carelessly open,

something unsaid, the phone off the hook

and the love, whatever it was, an infection.



The ballad of the lonely masturbator


The end of the affair is always death.

She's my workshop. Slippery eye,

out of the tribe of myself my breath

finds you gone. I horrify

thouse who stand by. I am fed.

At night, alone, I marry the bed

Finger to finger, now she's mine.

She's not too far. She's my encounter.

I beat her like a bell. I recline

in the bower where you used to mount her.

You borrowed me on the flowered spread.

At night, alone, I marry the bed.

Take for instance this night, my love,

that every single couple puts together

with a joint overturning, beneath, above,

the abundant two on sponge an feather,

kneeling and pushing, head to head.

At night alone, I marry the bed.

Ibreak out of my body this way,

an annoying miracle. Could I

put the dream market on display?

I am spread out. I crucify.

My little plum is that you said.

At night, alone, I marry the bed.

Then my black-eyed rival came.

The lady of water, rising on the beach,

a piano at her fingertips, shame

on her lips and a flute's speech.

And I was the knock-kneed broom instead.

At night, alone, I marry the bed.

She took you the way a woman takes

a bargain dress off the rack

and I broke the way a stone breaks.

I give back your books and fishing tack.

Today's paper says that you are wed.

At night, alone, I marry the bed.

The boys an girls are one tonight.

They unbutton blouses. They unzip flies.

They take off shoes. They turn off the light.

The glimmering creatures are full of lies.

They are eating each other. They are overfed.

At night, alone, I marry the bed.

Por: roser amills | Citas | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

La locura debe provocar un sentimiento de soledad aterrador.

Marcoticos | 23-07-2006 13:44:30

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