Estás dentro de mi cuaderno de notas totalmente improvisadas.
Si quieres escribirme, puedes hacerlo al siguiente mail:
Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo
Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)
Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.
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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...
Jueves, 03 de enero de 2008
Estoy en casa estos días y me fastidia, pues lo de estar obligatoriamente sin trabajar es un rollo. Así que para vencer al aburrimiento me dedico a pensar y pensar en eso de "de todo un poco". Por ejemplo, en que tengo dos cicatrices, una en cada ceja. La de la derecha es aburrida ella también, pero os lo cuento en plan resumen: me operaron a los diez años de un supuesto tumor que resultó ser una bolita de grasa sin mayor importancia. Pero para entonces ya me habían raspado el hueso y no sé qué más labores médicas y regresé al colegio con una ceja afeitada. Aquello terminó gustándome, pues me convirtió definitivamente en la primera punk del pueblo: Algaida, 2.000 habitantes, una única y entrañable cabina telefónica en la plaza mayor.
Pero quería hablaros de la segunda cicatriz, la de la ceja izquierda. Tenía un año más, creo recordar (de recuerdos va precisamente el tema) y estaba disfrutando de un exultante día de playa con una docena de primos y primas y mis hermanos y otros niños que se apuntaron y el sol que corta la digestión y las olas y los castillos de arena con algas secas en el jardín. Supongo que os hacéis una idea.
Las niñas se habían ido a un rincón a enterrarse unas a otras en la arena y los niños no se sabía qué tramaban pero iban todos juntos por la orilla. Y yo que tuve la idea luminosa de irme a pescar pescadillas de esas que te pasan por entre las piernas pero no se ven de tan transparentes (la playa era de esas de postal, es lo que tiene Mallorca, si escarbabas o mirabas el agua fijamente durante un rato siempre encontrabas algo vivo cerca) y lo quise hacer buceando. Siempre buceaba porque lo de nadar no se me dio nunca muy bien así que inventé todo tipo de juegos, en aquella época, buceando. Bien, pues bucea que bucea, me di por vencida: los pececitos eran siempre más rápidos que mis manos, arrugadas de tanto estar en remojo. Y dispuesta a regresar a lo de rebozarse en arena, me doy la vuelta y zas!
Algo me golpeó tan fuerte que me volvió a sumergir en el agua. Y el agua era toda de color rosa y me picaban mucho los ojos. Tragué agua y más agua y volví a salir, pero en volandas. Un socorrista me llevaba cual princesa de regreso al calorcito de las toallas. Y es que recuerdo que tenía un frío de invierno en Siberia, y abrí los ojos. No veía bien, pero intuía que esas sombras rechonchas eran las cabezas de niños y adultos que no querían perderse la noticia del día. Me enrollaron una toalla a la cabeza y, siempre en brazos del socorrista, me llevaron a un lugar llamado “urgencias” pero que parecía el chiringuito de los helados y me pusieron unos cuantos puntos, me limpiaron un poco las crostritas de sangre de la frnte y a casa, que ya se acabó el día de playa .
Y además de todo eso siempre he recordado que luego riñeron a mi primo, el mayor, por haberme tirado esa piedra tan redonda y pulidita que volaba tan elegante dando saltitos sobre el agua. Pero hete aquí que resulta que hace unos meses, recordando peripecias, mi hermano me confiesa que el de la piedra fue él (que entonces tendría menos de ocho años). Y ahora no sé si riñeron injustamente a mi primo o yo tengo este recuerdo hecho un lío. Y si este recuerdo no es correcto… ¿por qué tendrían que serlo todos los demás?
Pues eso, que ahora, además de la cicatriz esta que os contaba, tengo una duda de lo más existencial. Y eso, aun hoy y encima entrando en un año bisiesto cuyos dígitos suman diez, viste que no veas!















Por: roser amills | Mis obritas | Comentarios (4) | Referencias (0)
Carlos | 03-01-2008 15:48:29
Hola, Carlos, encantada de verte por aquí. Respondiendo a tu pregunta, pues no he tardado nada, jejeje, porque ya lo tenía hecho: http://roser.bitacoras.com/archivos/2006/09/05/mis...
Un saludote!
Roser
roser | 03-01-2008 16:56:55
...
Cierto,
¿porque tendrían que serlo todos los demás?
Reinventar la vida,
acomodarla a nuestro presente es una labor inconsciente,
¿necesaria?
Siempre me disgustó tocar los recuerdos...
y se empeñan ¡cabezones! en volver
Participo de manera activa en lo que percibo,
en lo que vivo,
hay mucho, muchísimo de mi en ello.
¿borracho?
¡me veo como un artista!
creando el mundo que me rodea
si el mundo real me es ajeno...
¿no soy yo el que le da sentido?
¿que importancia puede tener su existencia real?
redefiniendo continuamente el mundo, sus cosas, sus gentes,...
¡me veo como un dios!
Y con resaca
La realidad tiene muchas caras
que se escapan
como el agua en un colador
y sin embargo
este queda mojado
dejando de ser colador
para ser colador y agua.
Sereno
Sueño que el agua no me moja
que puedo permanecer seco
para saber del agua.
...
Curricán | 04-01-2008 13:19:05
Maticos | 10-01-2008 15:07:13