EN BUSCA DEL FUEGO

de roser amills bibiloni

¿dónde estás?

Estás dentro de mi cuaderno de notas totalmente improvisadas. Si quieres escribirme, puedes hacerlo al siguiente mail: roser2006[arroba]gmail.com

Hacerse una serie de autorretratos. ¿Para que? ¿Qué hay de diferente en nuestro rostro de un día a otro, de un mes a otro mes? Qué hay de distinto, para que pueda ser mirado. Quizás la mirada más compleja, la mirada que muy pocos podemos proponemos como tarea sea la de indagar el lento cambio de nuestro rostro. Su aparición y desmoronamiento. Un rostro es un paisaje. Y, al igual que la naturaleza, va asumiendo nuevos pliegues, nuevas manifestaciones. Nuestro rostro cambia como varía la tierra, imperceptiblemente. Nuestro rostro es otra geografía: invisible. De allí que la insistencia en el autorretrato sea el oficio de aquellos trabajadores del mirar, de los topógrafos, de lo orógrafos del tiempo. Recordémoslo: ese rostro que vemos igual cada día no es el rostro de ayer, ni mucho menos el rostro de mañana. Repitámoslo: más allá del ver está el mirar‑, más allá del espejo está el tiempo

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Acerca de mí


Mi ciudad natal es Algaida, en Mallorca, alias "sa roqueta", Islas Baleares, pero vivo en Barcelona desde 1992 (¡casi nada!)
Libros publicados que me encantaría que leas algún día (que para eso los publiqué, jejeje)
Uno solo, por favor (poesía, Calambur)
Lais per amants distingits (poesía, Abadia Editors)
Nos casamos (Ensayo, Maeva)
Mejan (Biografía, El Tren del Arte, Anuart Ediciones)
La ciencia de la serenidad (Ensayo, Ámbar, Océano Editorial)
Guía de teleservicios de Barcelona (El País Aguilar)
Guías de experiencias para "La vida es bella" (La Vida es Bella - FNAC)

por cierto...

Nada es del todo poesía ni prosa ni ficción ni no ficción. Es lo que es, lo que hay y lo que podría haber. Y no. En definitiva: la fiesta está en tu interpretación.

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algunos sabios griegos, preocupados por el estudio de los elementos, al preguntarse qué nos movía, el alma-motor, especulaban si se trataba de un fuego o del éter, mientras otros afirman hoy que lo que guía la acción humana es la información...

Sábado, 11 de octubre de 2008

Mi historia

Tras leer a Jaume Ferré y Javier Casares he decidido contar yo también mi historia profesional.

-EGB: en un colegio de mi pueblo natal. Descubrí que era relativamente fácil ser la empollona de la clase porque se me daban bien muchas asignaturas, pero lo que también comprobé es cuan importante es la autodisciplina y saber motivarse a uno mismo incluso cuando tienes profesores aburridos o con carencias pedagógicas (todos erramos, incluso los que se supone por su cargo que no), sobre todo mediante las lecturas relacionadas (mucho más interesantes que las obligatorias) para ampliar horizontes.

-Por lo tanto, las bibliotecas fueron mis grandes compañeras de clase y valoré mucho su potencial, que ahora veo equiparable con Internet: si no sabes de algo no pasa nada, para y pregúntale con criterio a la fuente de información más accesible, y asunto arreglado. No saber en realidad es inteligente, pero reconocerlo y ponerle remedio, es fundamental. Así, en definitiva, aprendí a estudiar y formarme por mi cuenta,  que es lo que realmente deja poso en la carrera de una persona.

-No hice ni BUP ni FP porque en Mallorca fuimos así de originales: el instituto que me correspondió geográficamente, a 8 km de mi pueblo y al que acudía en bicicleta antes de que esto fuera una moda de ecología urbana, se decantó por la "Reforma". Vivimos un proyecto piloto (reforma de la formación profesional) que se materializó en que estudiábamos en plan conejillos de indias asignaturas y módulos de lo más curiosos, a la espera de que el Estado decidiera si aquello funcionaba o no. Apasionante, pero duro.

-Además, con 13 años empecé mi vida laboral (de fines de semana) como dependienta en una tienda inmensa en la que se vendían recuerdos de Mallorca para los turistas. Ganar mi propio sueldo me abrió los ojos.  Me pagaban una miseria, pero en vez de quejarme de algo imposible de cambiar, me pluriempleé  haciendo turnos puntualmente como camarera en un restaurante de cocina selecta mallorquina para turistas de lujo. Comprendí lo de la ley de la oferta y la demanda y el segundo año ya había conseguido cobrar más y trabajar en mejores condiciones. Ahí además aprendí a valorar un concepto de estilo de vida y gastronomía sibarita que luego me serviría, y mucho, en mi vida profesional.

-En el último curso éramos sólo 7 alumnos y unos 15 profesores hipermotivados que querían demostrar que la Reforma era válida, así que además de acudir a clase y cumplir con el programa,, los alumnos nos hicimos cómplices y nos esforzamos por demostrar que estudiar aquello tan rarito podía ser igual de eficaz que el convencional BUP. Dentro del caos académico reinante (estudiábamos FP pero el reto era ir a la universidad) saqué conclusiones positivas: ser flexible, creativo, persistente y adaptarse a los cambios es clave.

-Como premio, nos dejaron elegir a dónde queríamos ir de viaje de estudios. Tradicionalmente el destino era Roma en autobús, pero nosotros fuimos a NY quince días que nos supieron a gloria. Descubrimos que el mundo era mucho más grande que cuanto habíamos conocido hasta entonces, lo cual no es baladí si se tiene en cuenta que habíamos pasado nuestra adolescencia en un diminuto pueblo situado en el centro no turístico de una pequeña isla invadida por los turistas.

-Ese año nos lanzaron al mundo. Obtuve una nota alta en la Selectividad y ya podía elegir la carrera que deseara, así que misión cumplida. Y elegí una carrera que requiere una nota de acceso muy baja, porque para original yo. Así que me mudé con 17 añitos sola a Barcelona. La carrera era relativamente fácil, obtuve beca y continué trabajando para pagarme los gastos: ni podía ni quería perder el tiempo.

-Después de muchos turnos de camarera, dependienta y trabajos varios (incluso repartiendo flyers para la mítica Studio 54), durante el último curso de la carrera estaba trabajando en plantilla en Grupo Zeta. Primero desde la vertiente filológica de mi formación (entré como correctora ortotipográfica de la revista Woman) y poco más tarde como redactora para Woman, Tu Salud, You, CNR y algunas revistas más del propio grupo y de otros de la Ciudad Condal (RBA, Integral y Cuerpomente) que iba conociendo a base de presentar proyectos y propuestas a diario. Y como lo mío era escribir, y afrontar proyectos más que el propio periodismo, fui ampliando horizontes trabajando también como lector editorial para Edicions62 y Mondadori, desarrollando proyectos cada vez más complejos para Grupo Zeta (suplementos trimestrales enteros, especiales de temporada, nuevos proyectos...).

-Un día me llamaron de RBA Revistas para ocupar una plaza mejor pagada en la revista El Mueble y ahí empezó una nueva trayectoria como redactora especializada en decoración que duraría bastantes años. Inventé nuevos productos para la revista (páginas elaboradas a partir de imágenes de recurso en las que desgranaba consejos de decoración, lo que reducía costes y daba variedad a la revista, secciones de "antes y después" basadas en la más experimentada prensa de interiorismo francesa e inglesa...).  Lo mío era inventar con los recursos de que disponía: con poco presupuesto se pueden hacer maravillas si te empeñas lo suficiente.

-Ello me aportó una correcta fama de creativa en el sector que me valió el puesto de Jefa de redacción de un original proyecto de La Vanguardia y El Mundo, la revista mega-barata más ambiciosa de los kioscos, Interiores. Desde unos meses antes de sacar el nº 0 mi labor consistió en conseguir un equipo de colaboradores de la nada (ahí me valiron y mucho los contactos que había acumulado), aprender, aprender y aprender... y vaya si aprendí. Hicimos un El Mueble que costaba la mitad (en fotos, material gráfico y personal) y podía llegar a dar el doble de beneficios.  Aun hoy se edita y con mucho éxito, así que no estuvo tan mal lo que conseguimos poner en marcha ☺

-Cuando ya estábamos elaborando el nº 7 internamente (en la calle estaba a la venta el nº 4) me llamaron de MC Ediciones para ofrecerme el puesto de directora de un nuevo proyecto más. Lluís Vilalta, director editorial por aquel entonces en La Vanguardia Revistas, comprendió que suponía un reto más para mí y me dejó ir a regañadientes pro con un cariño que le he agradecido siempre que nos hemos vuelto a ver.

-Estilo Clásico de MC Ediciones fue otro ambicioso proyecto que revolucionó mucho a estilistas, fotógrafos y redactores del sector porque suponía en su planteamiento original un nuevo cambio de esquemas. Las revistas nuevas surgían como setas por doquier, y empezaron las vacas flacas del sector, que se están notando ahora más que nunca. En plena crisis de "no se vende lo suficiente" MC Ediciones decidió cambios que a mi juicio devaluaban el producto así que tomé la decisión de bajarme del barco y reflexionar. La guerra por un lugar en el kiosco era vertiginosa y tanto proyecto en marcha sin ton ni son no auguraba nada bueno (MC Ediciones finalmente se ha desprendido de estilo Clásico, así que mi intuición ha quedado desgraciadamente corroborada).

 -El papel couché dejó de darme confianza, empecé a valorar más la amplitud de miras y me apeteció dejar de especializarme en decoración y en revistas en general. Paralelamente y con unas irrisorias repercusiones económicas publiqué mi primer libro de poesía, un reto personal que se materializó con la obtención de un premio otorgado desde Madrid por la Menéndez Pelayo. Mientras, en plan voluntaria, organicé conferencias y congresos invitando en nombre del Aula de Poesía de Barcelona a Manolo Vázquez Montalbán, Ana Maria Moix, José Corredor Mateos, Gastón Baquero y muchos más... También escribí para el Avui, para Revistart, para catálogos de arte, para revistas especializadas de cocina, estilo de vida, ocio...

-Así, mientras, regresé a Grupo Zeta para un nuevo proyecto alimenticio, pues me había lanzado de lleno en mi vertiente freelance que tantas alegrías me ha dado pero que no siempre aseguraba llegar a fin de mes; la revista SUMMUM, de estilo de vida, fue el nuevo proyecto que puse en marcha, por supuesto bajo la dirección de Xavier Agulló (que fue el director previamente de CNR y luego de Summum, y quien me selecció para llevar el puesto de jefa de redacción, junto a Abraham del Moral como redactor) y Damián García Puig, que ahora es la mano derecha de Ferrán Adrià con elBullimedia. Pero sin duda Grupo Zeta atravesó un momento complicado, con la muerte de Antonio Asensio, y visionariamente completé mi seguridad laboral con más proyectos por lo que pudiera pasar (las crisis no son algo que se haya inventado este año, desfortunadamente): la Guía de Teleservicios que me encargó El País-Aguilar, el libro "Nos casamos" coescrito con la simpatiquísima y siempre luminosa Bettina Dubcovsky para editorial Maeva, los fascículos para Altaya, de Planeta, otros proyectos personales como un libro sobre el pintor Josep Maria Mejan, artículos de psicología para Globus, de arte, entrevistas, reportajes de estilo de vida, arquitectura, diseño, gastronomía, entrevistas a famosos... Y también trabajé para varios gabinetes de prensa elaborando dossieres y campañas, etc. De todo un poco.

 -Y se cruzó en mi camino El Corte Inglés. Buscaban un jefe de relaciones externas y prensa para el que ofrecían muy buenas condiciones e incentivos y vi en ello una excelente ocasión para probarme a mí misma en este otro sector, además de la credibilidad de solvencia que me merecía esta empresa: las relaciones institucionales, generar notas de prensa en vez de sólo recibirlas, valorar la imagen de empresa y comunicarla de un modo muy pero que muy eficaz... Esta etapa duró tres años y medio que presentaban otro aliciente: organizaba semanalmente un mínimo de 5 actos culturales (exposiciones, conferencias, firmas de libros o discos) para la Sala Ámbito Cultural y desde todos los ámbitos: convocar a los ponentes, organizar y supervisar presupuestos, la edición de dípticos, el montaje y desmontaje, las notas de prensa, la inversión en intangibles... Me lo pasé muy bien y aprendí muchísimo.

-Además, publiqué un nuevo libro de poesía, con Abadía Editors, participé en un homenaje a Brossa y otro homenaje a José Agustín Goytisolo (de nuevo con Montalbán y Paco Ibáñez) y me incluyeron en la Setmana de Poesía de Sant Cugat, ciudad donde vivía entonces,  lo que supuso una nueva satisfacción personal que permitía redondear mis inquietudes personales del mejor modo posible: como un complemento coherente y que de nuevo además tendría que ver con mi trabajo en un futuro no muy lejano. También abrí mi blog, que entonces era apenas un hobby.

-Pero también vi que la carrera de progresión en El Corte Inglés estaba muy limitada para mi departamento, comunicación, anecdótico dentro de lo que realmente es el objetivo de crecimiento en una empresa comercial privada, y un día, cuando ya llevaba casi cuatro años en el cargo, me entró de nuevo el gusanillo de la edición de libros, que había conocido tangencialmente tanto como coordinadora como autora, y quise profundizar más en serio en ésta. Entré como editora en Grup Cultura 03, en concreto para Critèria Serveis Editorials. Gestionaba a decenas de colaboradores con complicados presupuestos en proyectos para Planeta, RBA, la Generalitat, el Ayuntamiento, HUSA Hoteles, Salvat, con el departamento que la empresa abrió en China...

-Y de proyecto en proyecto editorial aprendí y aprendí a valorar riesgos, a tratar con la imprenta y la distribución, a optimizar recursos y a tener mucho respeto por lo que desean el mercado y lector, que no tiene por qué ser lo que busca el editor. En aquella época los libros tampoco auguraban un terreno laboral seguro, empezaron a acusar la crisis del papel y estaban constantemente pensando en reducir gastos y frenando la expansión, así que di el salto a un nuevo terreno que me quedaba por explorar: Internet.

-Para mí Ociomedia ha sido la culminación de muchos elementos especializados dispersos que se han unido en un todo consistente y prometedor. Cuando conocí a Carlos Blanco y Jaume Ferré comprendí que quería trabajar para ellos. Buscaban a un director de contenidos y yo les convencí, de lo que me alegro. Ellos a su vez me convencieron a mí asegurándome que iba a aprender muchísimo, y así ha sido, sin duda, y además es un aprendizaje ambicioso y sin techo y que me aporta un plus de motivación: quizás cuando se invente algo más interesante que Internet me vuelva a dar por cambiar, nunca se sabe, pero de momento lo veo poco probable porque considero que he dado con la horma de mi zapato: en Ociomedia no hay día en que no se avance, y creedme, eso es algo que profesionalmente no tiene precio.

Por: roser amills | intrahistorias | Comentarios (0) | Referencias (0)

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